Insaciable
Vivencias vistas desde el hambre insaciable
A cada experiencia, a cada vida, pese a que compartimos un solo planeta, al cual denominamos mundo, pese a que compartimos una realidad colectiva, cada individuo posee vivencias que, aunque son compartidas, son tan diferentes. Unas son mejores, otras son peores, y la forma en que las podemos tomar y transformar, ya sea para hacer daño o para no hacerlo, generalmente termina en daño, porque si no dañamos a los demás, nos dañamos a nosotros mismos. Por lo cual, ¿de qué sirve no querer lastimar, querer llevar paz, si al final nos ahogamos y perdemos nuestra voz?
Las vivencias nos forjan y nos permiten también definir cómo nos percibe nuestro alrededor. A veces los traumas nos ayudan a querer mejorar, o, al contrario, a excusar nuestro egoísmo y miedo a través de ellos y echarle la culpa a quienes nos los forjaron. La vida es una lucha constante por superar vivencias pasadas mientras obtenemos otras, y es un ciclo interminable. Por ello decimos también que es imposible conocer del todo a una persona, porque no nos terminamos de conocer de forma individual, por factores como la experiencia de la cual estoy hablando hoy.
Creo firmemente que no podemos apagar ni cambiar nuestros valores, ni volvernos en aquello que nos lastimó. Sin embargo, la psique humana es frágil. En mi caso, soy frágil, y a veces el querer evitar que los demás sientan el vacío inmenso que mi ser siente no es posible. Pero espero que, en la realidad que esté, así sea felicidad y compañía temporal; dejar una buena imagen y ser de apoyo, porque en su momento no lo tuve y no quisiera que los demás sufran de ello.
Porque incluso aún ahora, que he aprendido un poco a expresarme y compartir mi dolor, sigo luchando con lo que lucho desde que tengo memoria. Cuando creo que voy ganando, vuelve una vivencia que me recuerda que tal vez nunca saldré, pero estoy bien con eso. Mi corazón sufre, pero no pienso ser un dolor; me niego a serlo. Prometo ayudar, prometo escuchar, siempre y cuando me dejen.
Soy una espectadora de mi propia vida, la cual cada temporada superficialmente intento mejorar y cubrirla de “logros”, cuando sé que no estoy satisfecha, que tengo hambre que no soy capaz de satisfacer, que tengo vacíos que no puedo llenar y que nunca salgo del hueco en el que he estado siempre. Gracias xoxoxo
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