VALOR lo definimos nosotros o nos definen?

 Valor


Desear y necesitar jamás serán la acción que nos define; tampoco son un mismo concepto, que es lo que termina de firmar cómo vemos las acciones, las cosas y la misma vida. Es fácil hablar del valor, del valor que le damos a ver cada árbol florecer o marchitarse; es cada gusto por un sorbo de café o cada placer que parece que no podría decaer.


Nosotros nos valoramos cada uno; así mismo, otra persona nos valora, o puede que no. Personalmente, el valor que recae en las cosas que me importan es mucho. El hecho de enviar un mensaje, de leerme o simplemente estar a mi lado escuchando es algo que apreciaré mucho.


Pero, pese a todo eso, no siempre me SIENTO VALORADA. ¿Será que no hay suficiente para ser valorada?, ¿o simplemente la idea que creé en mi cabeza sobre el valor es algo inexistente para mí? ¿Se podría crear un nuevo valor?, ¿qué marca dejo en las personas?, ¿o solo soy alguien efímero que se va como si fuera una ola en el mar?


¿Cosas pequeñas, cosas grandes? ¿Eso importa ahora? Solo quiero ser alguien que, en su círculo, en sus personas, pueda dejar algo de mí en ellas; ser una fuente de confianza o admiración. Espera… ¿de verdad quiero eso?, ¿o necesito esa aprobación? Generalmente, mi percepción del amor no es creada por experiencias propias, ya que no creo que tenga una realmente mala experiencia, sino por mis amistades o mi círculo social: creer que soy parte de algo.


En la mañana se siente como si fuera una ilusión: espectadora, ajena a todo. Siempre viendo, siempre paciente, siempre comprendiendo. El valor que le doy incluso a una hoja que se cruza en mi camino no es algo que puedo olvidar. Pero ¿por qué, si mi corazón y mi mente son capaces de crear esa empatía y amor hacia los demás y las cosas externas a mí, no soy capaz de sentir que alguien fuera de mi familia me percibe así?, ¿será que no se siente?


Siempre he escuchado que uno debe amarse para poder amar, pero yo siento que me amo, que amo vivir y todo; que nada es más placentero que caminar con música y ver los árboles, sentir la brisa en tu cara. Ya saben, pequeños placeres. Pero no siento que alguien sienta eso mismo por mí. No creo que alguien piense en mí como algo inolvidable, sino más bien como alguien que estuvo y se fue.


Tal vez influye el hecho de que no lucho en contra de la corriente. Parte de la filosofía creada por experiencias no vividas, pero sí vistas, es que no se puede obligar a quien no es para ti ni quiere estar para ti. No es menos doloroso, pero siempre va a ser más llevadero. Finalmente, espero hacer un cambio en quien esté en mi vida; no busco ser indispensable, pero sí alguien que pueda ser recordado con cariño y afecto real. Solo busco sentirme estable y no rodando, esperando. Observando y jamás participar. Espero amar y poder ver que ese amor influyó en ti.

Gracias. xoxoxoxo

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una vez más

Futuro incertidumbre en la ilusión