Hambre


Comer, acción necesaria para el cuerpo. Comemos porque sabemos que debemos comer; a veces el estómago lo pide, simple fisiología humana. Pero ¿hemos comido con ganas? No me refiero a solo comer porque se me antojó algo.


Hambre. Mesas donde no sean miradas viendo al otro comer, sino algo más emocional; comer con la finalidad de sentirte en casa. Al fin lo logré, tengo la sensación de calidez. No es solo comer porque debo comer, sino para sentir que sigo viva y que he terminado un día más.


Pero el hambre no se rebaja tan solo al acto de comer, para nada. Hambre del mundo, ambición; esa puede ser la que más podemos palpitar y comprender, la motivación a ciertos sacrificios o estilos de vida que se escogen tener o se decide mantener. Ambición, la sensación más insaciable que se puede obtener. Al fin y al cabo, ¿quiénes somos? Sin una meta clara vivimos en automático, sin chispa. El hambre no existe, solo son acciones que hacemos porque nos han dicho que, si no comemos, podemos morir; si no cumplimos con nuestras necesidades principales, podemos perecer. ¿Qué tan cierto es esto?


Al final, una vida sin ambición es una vida mediocre, y tenerla también puede significar o un triunfo o un hambre insaciable que jamás se llenará, porque jamás será suficiente lo que tengas que dar, porque nunca sentirá que te “llenaste”. Lo haces porque era lo que querías, pero ¿qué te asegura que eso va a satisfacer? Al fin y al cabo, necesidad no es lo mismo que querer.


Creo firmemente que no hay grises: o te quieres comer el mundo y te pierdes en el proceso, jamás conociendo el sentimiento de plenitud o realización que buscamos; o te rindes al sistema, vives porque te tocó vivir, comes porque te tocó comer, trabajas porque necesitas pagar ese alimento, respiras porque tu cuerpo lo pide, pero jamás sabrás qué es lograr lo que ahora ves como un sueño salvaje.


En el caso optimista, y un poco contradictorio a lo que dije acerca de los matices blancos y negros, en un caso optimista las personas nos podemos establecer metas reales o tranquilas, que sean más fáciles de alcanzar y sentir que las logramos, porque al final, si algo es muy grande y no estamos dispuestos a alcanzar y sacrificar, no lo logramos; no porque falten ganas, sino porque la sociedad se ha construido a base de sacrificios de tiempo, familias y alma. Y si dejas algo como una especie de ofrenda, siempre serás perjudicado.


No vivimos en una utopía, vivimos en un mundo de sacrificio, dolor y cosas sin realizar; con la necesidad de comer, pero sin hambre o con hambre insaciable. Gracias. xoxoxo


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una vez más

VALOR lo definimos nosotros o nos definen?

Futuro incertidumbre en la ilusión